Con estos signos se da lo que con
todos los opuestos. Una atracción irresistible, un auténtico "coup de
foudre" (flechazo) o un rechazo inevitable.
¿Por qué? Porque las calidades
de los dos dignos se rechazan y se complementan a la vez. A
la bizarría de Aries se opone la mesura, la pausa, la armonía del
hijo de la Balanza. Con una cultura
de pareja estos signos pueden llegar realmente a ser "la pareja" del
Zodiaco. En cambio, cuando sea inferior el estatus social y
al ponerse las faltas de ambos de manifiesto, la armonía conyugal
será muy difícil de mantener.