No es una unión entonces, que
ofrezca garantías para el futuro. Díficilmente podrán darse en el tiempo
estos dos signos. Para Aries, Capricornio aparecerá como duro, frío
y sin corazón.
La naturaleza fría, reservada y metódica del hijo de la Cabra puede
molestar al impulsivo ariano. Sin
embargo, sexualmente congenian de muy buena manera. A pesar
de eso, la comedida forma de Capricornio al que gobierna el planeta
Saturno, molestará y enervará al impetuoso ariano que se resiste a
encontrar frenos a su alrededor. Para Capricornio, Aries será un modelo
de inconstancia, de indisciplina, de inmadurez. Con muy buenos aspectos
en el plano personal de cada uno
podrían conciliar sus dispares puntos de vista y compensarse mutuamente
en sus virtudes y defectos, pero esto será seguramente muy
difícil.