Cáncer, que vive siempre en un
impulso de retroversión hacia el pasado, guarda los agravios y los rencores.
Aries olvida las ofensas y se proyecta hacia el porvenir. La unión entre
estos signos es difícil y raramente prospera bien.
Los celos pueden ser un factor muy importante y negativo en el no
entendimiento de esta pareja. Cáncer ostenta una tremenda sensibilidad
que lo lleva a exagerar todo motivo de agravio. Aries puede no ser
muy sutil en la manifestación de su desaprobación o molestias.
No
será fácil llegar a la conclusión de que se producirán entonces, continuos
roces y discusiones. Cáncer guarda celosamente los recuerdos
y podrá llegar a mostrarse rencoroso y amargado con respecto al tratamiento
que recibe de su pareja. La ambición de estos dos signos es indiscutible,
pero ellos tienden a miras y a resultados totalmente distintos. Ambos
se expresan en momentos de crisis violentamente. No es de extrañar
entonces que puedan ser sometidos
en la convivencia a tensiones difíciles de superar.