Comparten muchas cosas y tienen
una visión de la vida semejante. Pero cuando su espíritu dominante se
enardece pueden producirse serias fircciones y disgustos provocados
por el impulso dominante y exaltado del signo.
Si uno de los dos se decide - y puede hacerlo- a deajar en manos del
cónyuge las directivas hogareñas, y pone voluntad en no dejarse llevar
por gestos bizarros y emplea dulzura y cariño extremados en sus relaciones
con el otro, la unión puede ser
prolongada y feliz.